Frutos de mansedumbre y modestia (noviembre 2026)
noviembre 2026
D. Antonio Collado
Dones y Frutos del Espíritu Santo
Retiro mensual
Frutos de mansedumbre y modestia
1ª meditación
Fruto de la mansedumbre
Es la cualidad que el Espíritu Santo coloca en nosotros que nos da la suavidad, desarrollando en nosotros el autodominio: Nos ayuda a soportar con humildad las contrariedades, dominando los arrebatos de ira o de furia. Se manifiesta especialmente en las situaciones de dificultad, cuando se es atacado, sacudido. La mansedumbre no es timidez, sino la virtud de los fuertes que saben dominarse en aras a un bien mayor. Es una aliada de la vida comunitaria. Además, es un rasgo distintivo del Señor “…aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”, es la fuerza de un amor sin medida. Con este fruto, el Espíritu Santo nos quiere regalar la grandeza de alma.
Fruto de la modestia
La modestia no es solo la medida en lo exterior, sino algo más profundo. Está asociada a la humildad, nos llama a poner la atención en nuestro interior; que nuestros “deseos e intenciones más profundos pasen por el tamiz del Corazón de Cristo”. También está asociada a la conducta, al comportamiento exterior; la modestia transmite paz y equilibrio. Por último la asociamos a las inspiraciones y expectativas, es “una especie de regulación ante las propias capacidades y anhelos”. Jesucristo es nuestro modelo perfecto de ser manso y modesto en todos los aspectos de la vida.