María Santísima, Madre de Dios Hijo, Madre de la Divina Gracia (nov. 2025)
María Santísima, Madre de Dios Hijo, Madre de la Divina Gracia (nov. 2025)
noviembre 2025
P. Juan Carlos Gonzalez Del Cerro
Tema litúrgico:
La oración de la Virgen María
María Santísima, Madre de Dios Hijo, Madre de la Divina Gracia
1ª meditación
El sí de María desde la Anunciación hasta la Pascua
La grandeza de Nuestra Señora radica en ser la Madre de Dios, Madre de la Divina Gracia, Madre del Verbo encarnado, fuente de la gracia salvadora y redentora para la humanidad. Ella nos enseña a decir sí, siendo cada vez más capaces de Dios. El sí de María es una escuela del sí a Cristo y por lo tanto del sí a Dios.
Consecuencias de la maternidad divina de María
De la maternidad divina de María se siguen: su maternidad espiritual para todos los creyentes en Cristo, signo del amor providente de Dios. Ser intercesora y guía, fuente de consuelo, recordándonos que nunca estamos solos en las pruebas. Modelo de fe, que nos invita a aceptar la voluntad de Dios con fe y confianza. Consuelo y esperanza. Camino para llegar a Jesús. Y en especial para los religiosos, maestra que nos enseña a vivir los consejos evangélicos.
María Santísima Hija Predilecta de Dios Padre (oct. 2025)
María Santísima Hija Predilecta de Dios Padre (oct. 2025)
octubre 2025
D. Miguel Ángel Arribas
Tema litúrgico:
La oración de la Virgen María
María Santísima, Hija Predilecta de Dios Padre
1ª meditación
La vocación a la Santidad de la Virgen María
“María Santísima, hija predilecta del Padre, se presenta ante la mirada de los creyentes como ejemplo perfecto de amor, tanto a Dios como al prójimo. Como ella misma afirma en el cántico del Magnificat, grandes cosas ha hecho en ella el Todopoderoso, cuyo nombre es Santo (cf. Lc 1, 49). El Padre ha elegido a María para una misión única en la historia de la salvación: ser Madre del mismo Salvador” (San Juan Pablo II).
2ª meditación
La Maternidad de María
La Virgen nos enseña a decir “Hágase”. Ella se ha fiado enteramente de la voluntad del Padre, ha vivido como Hija, confiada en los designios del Padre. Es el modelo perfecto de la escucha de la Palabra de Dios a través de la disponibilidad. Nos enseña a decir siempre “sí”. La Virgen conservó muy dentro de sí la confianza plena en Dios: “Hágase”, y esa sumisión la vive gozosa: “Proclama mi alma la grandeza del Señor”. Su maternidad la ejerció porque antes había sido Hija de Dios Padre.
La oración de la Virgen María: María Santísima asociada a la Obra de la Redención (sep. 2025)
La oración de la Virgen María: María Santísima asociada a la Obra de la Redención (sep. 2025)
Septiembre 2025
D. Daniel Navarro
La oración de la Virgen María
María Santísima asociada a la Obra de la Redención
1ª meditación
María al Pie de la Cruz
La Virgen nos enseña a estar al Pie de la Cruz y desde allí, junto con ella, contemplamos el Corazón traspasado del Señor. Miramos a María y en Ella a Jesús para reparar ambos Corazones. La Iglesia mira juntos las llagas del Hijo y los dolores de la Madre. La Sangre de la Victima divina y las lágrimas de su Madre corren juntas para la Redención de la Humanidad. La Virgen María ha sido asociada plenamente a la Pasión de su Hijo.
2ª meditación
La Cruz y la Gloria
María Santísima es una carta de Dios para el mundo, para mostrarnos el camino de la santidad. En el momento de la Cruz quien más presente está es la Virgen y nos enseña que solo la Cruz nos lleva a la Gloria: “Nosotros nos gloriamos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo”. María ve en su Hijo Crucificado la Resurrección y la Gloria. El Señor quiere redimir nuestro sufrimiento y quiere llevarlo a su fin: la unión con Él en esta vida y la plenitud de esa unión que se dará en el Cielo.
La oración que Jesús nos enseñó: «Padrenuestro» (ago. 2025)
La oración que Jesús nos enseñó: «Padrenuestro» (ago. 2025)
Junio 2025
D. Juan Carlos Mateos
Tema litúrgico:
La oración
La oración que Jesús nos enseñó: “Padrenuestro”
Meditación
La oración que Jesús nos enseñó: «Padrenuestro»
La oración del Padrenuestro es la síntesis de todo el Evangelio y la síntesis de toda la oración de Jesús. Podemos decir que esto es lo esencial de la Escritura: Dios es nuestro Padre y nosotros somos sus hijos. También es la síntesis de la oración de la Iglesia: es la oración propia que nos une con Jesús y por medio de Jesús al Padre. Cada vez que rezamos el Padrenuestro pedimos e intercedemos por todos los hombres y la vocación contemplativa cobra toda la profundidad que la Iglesia y Cristo esperan y desean.